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¡No puedo parar de preocuparme!

Dentro de los trastornos que cursan con la ansiedad como síntoma primario, encontramos el trastorno de ansiedad generalizada. Dicho trastorno, representa casi un 6% de la población general, observándose de manera prioritaria en las mujeres a partir de los 20 años.

Los criterios diagnósticos del DSM–IV–TR destacan el carácter persistente, insidioso y generalizado de ansiedad siendo considerablemente difícil relajarse. Entre ello resaltamos la importancia diagnostica de:

1. Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.

Para una persona con trastorno de ansiedad generalizada, cualquier situación cotidiana se vive como un problema requiriendo muchas horas de preocupación y de análisis, al margen de la opinión externa sobre la importancia o no de dicha situación.

2. Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.

Aunque intente evitarlas, la persona tiene la sensación de que las preocupaciones tienen vida propia y van reapareciendo una y otra vez en su cabeza. Teniendo la sensación de que no puede dejar de preocuparse en su día a día

3. La ansiedad y preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomassiguientes (algunos de los cuales han persistido más de 6 meses).

    1.  inquietud o impaciencia
    2. fatigabilidad fácil
    3. dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
    4. irritabilidad
    5. tensión muscular
    6. alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)

Con estas características, es fácil observar que se trata de un patrón de comportamiento que suele tener un carácter crónico. Casi todo el mundo en algún momento se ha encontrado ante situaciones en las que no podía dejar de pensar para buscar una solución, para entenderlas, para evitar daños mayores,… Esos momentos suelen ser puntuales y con desencadenantes importantes, por lo que la mayoría de las personas entenderían que se estuvieran preocupando. En los casos de los Trastornos de Ansiedad Generalizada, cualquier situación, importante o no importante puede servir de detonante. Situaciones banales como ir a comprar, elegir la ropa que se van a poner, la conversación del día anterior con la vecina;  o situaciones más importantes como decidir el colegio de los hijos, aceptar o no un puesto de trabajo pueden generar horas y horas de preocupación sin llegar a ninguna conclusión ni a ninguna solución posible. En pocas palabras, podríamos definir este trastorno como el resultado de preocuparse por la relajación conseguida por pensar que se está haciendo algo para evitar la situación desagradable que se teme, tal y como demuestra el gráfico.

                                                                                                                                                                             Por ese motivo, es importante que en los tratamientos se intente valorar la importancia o el valor que le da la persona a preocuparse, así como la utilidad que ella misma considera que tiene pensar tantas veces sobre un mismo tema. Todos nos hemos preocupado por cosas y sabemos el malestar que nos genera. Por ese motivo, el profesional ha intentar identificar la satisfacción que obtienen estas personas al pensar tantas veces sobre un mismo tema. De esta manera podrá pensar y ayudar a buscar nuevas alternativas para poder disminuirlo y tener recursos más adaptativos.

  Cristina Garcia