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¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es uno de los problemas psicológicos que más afecta a la sociedad, encontrándose prevalencias vitales superiores al 30% según NCS publicada en el 2007.

Según la definición del DSM – IV, la ansiedad es una anticipación aprensiva de un peligro o desgracia futuro acompañada de un sentimiento de malestar o síntomas somáticos de tensión.  Por lo tanto, para entender lo que es la ansiedad hemos de tener en cuenta estos dos componentes, por un lado la amenaza real o imaginaria, la situación que no sabemos cómo resolver o cuál será su desenlace;  y, por otro lado, el malestar o los síntomas fisiológicos que lo acompañan resultado de la activación del sistema nervioso simpático.

Existen diferentes teorías que intentan  diferenciar la ansiedad  del miedo o pánico, enfatizando las diferencias en los tipos de amenaza que las causan. Según Barlow, el principal componente que lo diferencia sería en la inmediatez de la causa, ya que en el miedo se observaría un peligro presente mientras que la ansiedad sería la consecuencia de una anticipación o aprensión a un peligro futuro. Por otro lado, para Marks, resaltaría el papel irracional de las causas de la ansiedad mientras que en el miedo sería una respuesta normal ante un peligro real.

Se ha de tener en cuenta, que el concepto de ansiedad es muy amplio y engloba diferentes trastornos y/o estados en las personas, habiendo una diferencia básica entre la ansiedad estado y la ansiedad rasgo. Cuando nos referimos a un rasgo, estamos indicando un elemento estable en la personalidad del sujeto, una predisposición a actuar de una determinada manera en su día a día. Mientras que el concepto estado, nos encontramos ante una respuesta puntual ante una serie de circunstancias o situaciones que se están viviendo en la situación presente. De esta manera, cuando hablamos de ansiedad estado nos referimos a que las situaciones actuales nos están provocando una serie de sintomatología ansiosa que no es propia de nuestra forma de actuar. En cambio, la ansiedad rasgo vendría a ser un elemento más básico y sería nuestra naturaleza a responder con sintomatología ansiosa ante situaciones inciertas.

Por ejemplo, podemos ser personas muy tranquilas pero como consecuencia de estrés en el trabajo y/o problemas familiares presentar ansiedad importante a nivel estado presentando insomnio, menor apetito, taquicardias, etc. Una vez estas dificultades se hayan resuelto, la gran mayoría de esta sintomatología desaparecerá por sí misma, ya que al desaparecer la causa también lo hacen sus consecuencias.

Hace falta tener en cuenta, igualmente, que la ansiedad es un estado natural y en ocasiones resulta beneficioso o incluso una respuesta saludable. La ansiedad no patológica sería aquella consecuencia de las demandas del exterior que nos activa y nos agiliza para tomar decisiones o rendir de manera satisfactoria. En cambio, la ansiedad patológica sería aquella que nos anula, interfiere en nuestras tareas siendo excesiva para la situación en la que nos encontramos.

Por ejemplo, es habitual que antes del examen de conducir, todo el mundo sienta un determinado grado de activación ya que es una situación en la que nos están evaluando. Esa activación es saludable ya que nos permite estar más alerta, aumentando nuestros reflejos y nuestra vigilancia a aquellos estímulos importantes para el examen. Pero, si esta activación aumenta considerablemente, es posible que manifestemos síntomas somaticos que nos dificulten la realización de un buen examen, ya sea porque no podamos centrarnos en los estímulos, porque tengamos la visión algo borrosa,… De manera, que cuando se supera cierto límite, nuestro rendimeinto disminuye, empeorando nuestra ejecución.

Se ha de tener en cuenta que dentro de los síntomas somáticos presentes en la ansiedad, podemos encontrar: tensión muscular, taquicardia, sudoración, sensación de ahogo o dificultad para la respiración, visión borrosa, sensación de mareo o vértigo, temblores o hormigueos…

Para acabar, recordar que dichas sensaciones pueden estar presentes en muchas situaciones de la vida cotidiana sin tener que ser señal de una ansiedad patológica. Aun así, existen trastornos propios de la ansiedad, que se irán explicando en los próximos artículos como son: el trastorno de Ansiedad Generalizada, el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de pánico, la agorafobia y el trastorno de estrés postraumático.

Cristina Garcia