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¿Cómo hacer frente a la desesperación?

Hay momentos en la vida en que sentimos que no podemos más. Que miramos para todos los lados pero  la salida, aunque sabemos que está ahí, no se ve por ningún lado. Todo ello, si se alarga en el tiempo ayuda a entrar en un bucle negativo que a la larga aumenta la desesperación y esta sensación de no poder salir ni escapar de la situación. Ante esos momentos, la gran pregunta es… ¿Cómo podemos superarlo? ¿Qué podemos hacer para salir de ese bucle y empezar a ver la luz?

Primero de todo se ha de tener claro cuál es el objetivo que se pretende conseguir para poder idear un plan de acción. Es necesario determinar qué problema o problemas tenemos presente y valorar uno a uno. Posiblemente, cuando se entra en estos bucles casi todo parecen problemas, casi todo resulta negativo siendo muy difícil dividirlos. Sin embargo, es necesario enfocar cada asunto de manera diferencial por lo que es necesario pararse en un primer momento a valorar qué situaciones y qué problemas reales hay listándolos separadamente uno por uno. A partir de allí, es necesario diseñar diferentes planes de acción para cada circunstancia buscando la mejor solución posible. Por ejemplo, si una persona está buscando trabajo tendrá que valorar todas y cada una de las opciones que hay enfrente para poder, de esta manera idear cuál sería la mejor manera de conseguir el trabajo en un menor tiempo posible. Por ejemplo, podría realizar un listado de alternativas como enviar CV, contactar con viejos conocidos, realizar algún curso específico, presentarse en ETT, etc y, posteriormente, organizarlas para ver de qué manera podría realizar según sus intereses en aquel momento.

Por otro lado, teniendo un plan de acción claro, concreto y definido para el objetivo u objetivos que buscamos es necesario contrarrestar el bucle negativo que alimenta la desesperación. En estas circunstancias es necesario tener presente las siguientes recomendaciones:

  • Limitar el tiempo que se dedica a pensar en aquellos problemas que tenemos actualmente. Cuanto más rato una persona piensa en aspectos negativos, más triste se siente y más pensamientos negativos se despiertan. Por lo tanto, un primer paso es poder limitar el tiempo que se dedica a pensar y/o actuar en estas circunstancias. Por ello mismo, cuando somos conscientes de que se ha activado la rumiación (darle vueltas continuamente sin obtener una respuesta) es necesario frenar y reubicarnos en el momento actual. Es decir, necesitamos reenfocarnos y valorar todo lo que se está haciendo para salir de esa situación. Ser realistas y concretos en el problema y en nuestra manera de solucionarlo. Es cierto, en ocasiones necesitaremos más o menos tiempo, más o menos paciencia… pero es necesario tener presente que es cuando se tira la toalla, cuando el problema difícilmente se solucionará.
  • Cuidarse a uno mismo. Aunque parezca algo básico e innecesario, el hecho de dedicarse un tiempo a uno mismo refleja también como nos sentimos por dentro. Por lo tanto, aquellas pequeñas cosas que hacemos cuando estamos animados, hemos de intentar recuperarlas y hacerlas no para obtener un beneficio y/o un piropo, sino por el simple hecho de encontrar un momento para cuidarnos y demostrarnos a nosotros mismos que, a pesar de todo, nosotros somos importantes. Ir a la peluquería, ponerse cremas, ir de compras, hacerse la manicura, afeitarse, ponerse esa camisa que nos gusta, etc. Cada persona tiene sus propias maneras de demostrarse que es importante, por lo tanto, ha de ver y destinar un tiempo a cuidarse físicamente con el objetivo de verse mejor. Asimismo, también es necesario cuidarse por dentro por lo que es recomendable dedicarse un tiempo a aquello que nos hace o hacía sentirnos bien. Leer, escribir, dibujar, correr, bailar, hacer deporte, etc. Encontrar algo que nos permita decirnos a nosotros mismos “es mi momento”, “me lo permito porque yo soy el/la importante”.
  • Centrarnos en lo que nos está yendo bien. Asimismo, es necesario contrarrestar lo pensamientos y sensaciones negativas, por lo que observar y fijarnos en los aspectos posititivos de nuestra vida nos va a ayudar a ello. No significa mirar el mundo de color de rosa y pensar que todo está bien sin una razón aparente; sino que se trata de buscar en cada día esas cosas, por pequeñas que sean, por las que nos podemos felicitar o sentir a gusto. Encontrar un momento al día para recordar aquellos gestos que hemos hecho o que han tenido con nosotros que nos han hecho sentirnos mejor. Una sonrisa, una tarea acabada, el hecho de no perder los nervios con los hijos, etc… Cualquier cosa o actividad, pero reconocer y buscar aquello que no forma parte de este bucle negativo. En ocasiones puede resultarnos más difícil, pero no por ello se ha de dejar de hacer. Es importante poder valorar la realidad en todos sus ámbitos y si nos detenemos a pensar, seguro que cada uno de nuestros días tiene algo positivo por lo que sentirnos contentos, orgullosos.

Como dice un antiguo refrán “No hay tormenta que 100 años dure”. Por lo tanto, no perdamos la esperanza.

A veces es complicado por uno mismo poder salir de estos bucles negativos y se necesita el apoyo de un profesional. Si es tu caso no dudes en contactar escribiendo a info@centrepip.com o llamándonos a cualquiera de los teléfonos indicados en nuestra página web.