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Cómo preparar la llegada de un nuevo hermano o hermana

Cómo preparar la llegada de un nuevo hermano o hermana

Muchas familias, ante el inminente nacimiento de su segundo hijo o hija se preocupan sobre cómo recibirá el/la primogénito/a la llegada de un nuevo hermano o hermana. Los padres y las madres son conscientes de que una vez que llegue se darán una serie de cambios importantes en la dinámica y las rutinas familiares. Esto supondrá que ya no se pueda mantener el 100% de atención al hijo/a mayor como antes y, en la mayoría de casos, vendrá acompañado de ciertas reacciones. Al fin y al cabo los padres deben repartir el amor entre los 2 o más hijos que tengan y esto no suele ser agradable.

¿Qué reacciones son las más habituales ante la llegada de un nuevo hermano o hermana?

A pesar de que muchos niños y niñas esperan con mucha ilusión la llegada del nuevo miembro de la familia, no siempre responden con la alegría que nos esperábamos. Las reacciones más habituales que se suelen dar son:

  • Regresiones: Muchos niños vuelven a etapas que parecía que ya estaban superadas como el control del pipi, ciertos comportamientos más infantiles, etc.
  • Llamadas de atención debidas a celos: Muchos niños reclaman la atención constante de los padres, incluso pueden comportarse como bebés para obtenerla, reclamando el pecho, que los padres les den de comer, etc.
  • Irritabilidad o mayor sensibilidad: Los cambios pueden hacer que los niños se muestren más irritables y, por tanto, aumenten las rabietas. También es posible que se muestren más sensibles y llorones ya que todavía no saben cómo manejar lo que están sintiendo.
  • Molestias al nuevo hermanito: También es posible que se observen reacciones de rabia y/o rechazo hacia el nuevo hermano ya que, al fin y al cabo, es la causa de que su realidad haya cambiado de manera tan drástica.
  • Miedos: Algunos/as niños/as pueden desarrollar miedo al rechazo de los padres y al abandono.
  • Bajada de la autoestima: Es posible que el niño/a se sienta solo/a o dado/a de lado que ya no es importante para los grandes, que centran toda la atención en el recién nacido. Cabe destacar que en la mayor parte de los casos se trata de reacciones temporales que van disminuyendo con los días a medida que el niño se va adaptando a los cambios.

Como podemos ayudar al niño / a ante la llegada de un nuevo hermanito/a?

Hay muchas cosas que como padres y madres podemos hacer para facilitar esta llegada. No nos garantizarán que no se den las reacciones antes descritas pero reducirá la posibilidad de aparición de las mismas y/o su intensidad. Os enumeramos algunas:

  • Informarle de la llegada del nuevo hermano / a, adaptándonos a su nivel de comprensión según la edad. Ayudarle a que pueda preguntar y / o expresar las inquietudes que pueda sentir.
  • Hacerle partícipe de la llegada del nuevo hermano y de las decisiones importantes, que se sienta protagonista e importante. Puede ayudar a escoger el nombre, a preparar las cosas del peque, escoger algún juguete o ropita para él, etc.
  • Si le tenemos que cambiar de habitación hacerlo mucho antes de la llegada del bebé, que no sienta que es como consecuencia de su nacimiento y que la decore a su gusto, que sea algo “chulo” para él.
  • Dejar que abra los regalos que la gente lleve para su hermano o hermana, que pueda opinar si le gustará o no, donde lo pondrán, etc.
  • Es una muy buena idea de que el hermanito pequeño traiga un regalo para su hermano mayor. Así se sentirá valorado por el nuevo miembro de la familia. Lo ideal es comprarlo con antelación y dárselo cuando vaya a conocerlo en el hospital.
  • Dedicar tiempo en exclusiva para él/ella tanto por parte de la madre como por parte del padre, que pueda hacer alguna actividad con ellos sin que tenga que estar siempre al bebé.
  • Dejarlo / a que se acerque al bebé y que ayude si así lo desea. Si lo hace de manera brusca no reñirle sino enseñarle cómo hacerlo.
  • Intentar mantener al máximo las rutinas establecidas antes de la llegada del bebé: horarios de sueño y de comida, rituales que se llevaban a cabo como el baño con la madre, el cuento de antes de ir a dormir, etc.
  • Ser pacientes si se dan regresiones, rabietas, etc. Empatizar con el niño, no castigándolo sino reconduciéndolo a la vez que le ayudamos a poner nombre a lo que está sintiendo.

Esperamos que estas pautas os ayuden en estos momentos tan bonitos y especiales pero a veces complicados de manejar.

Para más información podéis escribir a info@centrepip.com 

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