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¿Cómo actuar ante un niño con depresión?

¿Qué entendemos por depresión?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizada por los sentimientos de tristeza o irritabilidad que manifiesta el niño o el adulto. Como consecuencia, aparece el desinterés por todas aquellas actividades que resultaban ser placenteras.

¿Es posible que un niño muestre sintomatología depresiva?

 Hasta hace relativamente pocos años se consideraba que los niños no tenían preocupaciones y si en algún momento manifestaban tristeza, era de carácter pasajero. Se creía que no tenían sentimientos de culpabilidad o responsabilidades importantes como las que podían tener los adultos. Estudios posteriores han demostrado lo contrario. El niño tiene un desarrollo cognitivo que no le permite encontrar explicación alguna sobre las cosas que le suceden a su alrededor, esto hace que se cree un sentimiento de inseguridad en sí mismo que puede llegar desencadenar emociones negativas.

¿Cómo se puede detectar la depresión durante la etapa infantil?

La depresión afecta de manera diferente a lo largo de la etapa evolutiva por lo tanto,  un niño manifestará su malestar de una manera determinada respecto al adulto. Hay queNEN DEPRE tener en cuenta que el niño no tiene conciencia del problema y al no saberlo expresar verbalmente lo manifiesta de otra manera. Suelen mostrarse tristes, pierden el interés por aquellas actividades motivadoras, muestran llantos excesivos, irritabilidad y presentan hipo-actividad. Toda esta sintomatología mencionada, repercute directamente en el ámbito escolar ya que durante la etapa depresiva se produce un descenso significativo en el rendimiento académico. En la escuela aparecen las dificultades de concentración, de memorización, aislamiento y baja autoestima. Muchos de estos niños se crean una visión distorsionada y negativa de ellos mismos (“no sirvo para nada”, “nadie me quiere”, etc.)

¿La depresión cursa con la ansiedad?

Determinados estudios concluyen que sí hay comorbilidad entre ambas. Normalmente, la ansiedad afecta a aquellos niños con una cierta predisposición a desarrollarla. Una inquietud o preocupación excesiva puede desencadenar estos estados ansiosos y por consiguiente, inseguridad y pensamientos negativos sobre uno mismo.

¿Cómo se puede intervenir desde la escuela?

El niño pasa la mayor parte del día en la escuela y es en este entorno donde en la mayoría de las veces los maestros detectan el problema. La actuación debe ser muy cautelosa por el hecho de que el mínimo comentario puede causar un efecto negativo en él debido a esta tendencia a maximizar los comentarios negativos. Se deben evitar estos comentarios y potenciar los positivos. El uso de la agenda escolar como intermediario entre el maestro y los padres, donde los comentarios escritos sean positivos, es una buena herramienta de estimulación. El maestro debe intentar introducir al niño en el trabajo en grupo potenciando su participación pero asegurándose de que el tema en cuestión lo domine.

De otro modo, muchos de estos niños se muestran desatentos ante las explicaciones del profesor y es necesario evitar las preguntas dirigidas a ellos, ya que puede ser un reforzador potente en el mantenimiento de la depresión.

Para ir controlando esta problemática, el profesor debería realizar un registro con el fin de observar la evolución del niño y también, establecer una coordinación periódica con la familia y otros profesionales externos.

¿Cómo deben actuar los familiares de estos niños?

Primeramente, ante una mínima sospecha se debe comentar al médico especialista, considerando que en el caso de obtener un diagnóstico será mucho más sencillo intervenir.

Los niños que padecen depresión suelen tener muy baja autoestima y por lo tanto, una percepción de sí mismos bastante negativa. Para poder modificar esta percepción se debe intentar estimularlo y / o reforzarlo positivamente, como por ejemplo remarcando sus virtudes y minimizando sus defectos. Es importante que se sienta valorado y acompañado en todo momento para observar sus progresos y las posibles recaídas que puedan aparecer, y así poder intervenir a tiempo. Ofrecerle dedicación y pedirle que ayude a realizar determinadas tareas (cocinar, etc.) Es otra manera de potenciar su autoestima.

Otro aspecto a saber es que muchos de estos niños muestran inestabilidad emocional de modo que, se debe intentar mantener una rutina y establecer unos hábitos en casa (horario de acostarse, de comer, etc.), evitando de esta manera, cambios repentinos en el día a día. En  el caso en que se vaya a realizar actividades que rompan la rutina diaria, se les  debe anticipar y preparar para reducir el malestar que suelen presentar ante estas situaciones de cambio.

Para concluir, es importante que no abandonen aquellas actividades que resultaban ser agradables y, en caso de que aparezca el abandono de dichas actividades, se les debe estimular para que vuelvan a reanudarlas. Es por ello imprescindible detectar lo antes posible las señales de alerta a fin de cortar el problema de raíz y prevenir así, daños mayores en etapas posteriores de la vida.

Anna Canals