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Emociones negativas, ¿Cómo podemos sostenerlas?

Emociones negativas, ¿Cómo podemos sostenerlas?

Existen ocasiones en que las cosas no salen como uno querría. Lo intentas, te esfuerzas, haces cambios, pero aun así el resultado no es el esperado. Estas situaciones crean una serie de emociones como la frustración, la decepción, la tristeza o la rabia. Emociones que hemos interiorizado como negativas, las negamos o que intentamos evitar.

Pongamos un ejemplo, hemos hecho una entrevista de trabajo que confiábamos que nos  había ido bien pero al final no nos dan el trabajo.  En esta situación podemos estar:

  • TRISTES por la pérdida de una oportunidad
  • ENFADADOS por el “ataque” que nosotros sentimos hacia nuestra valía, capacidad y/o autoconcepto
  • FRUSTRADOS por no haber cumplido con nuestras expectativas
  • ……

Si lo pensamos así, ¿encontráis sentido a dichas emociones?

Todas las emociones son necesarias y nos permiten conectar con nosotros mismos. Oiremos a personas que querrían poder vivir en un mundo en que estas emociones no existieran. Pero no nos engañemos, ¡eso no sería realista! Cada situación ha de ir acompañada de sus emociones propias. Luchar contra ellas y/o negarlas solo nos lleva a que se nos enquisten dentro y nos impidan generar cambios.

En el fondo, la emoción es producto de la situación, es breve, rápida, en cierta manera, fugaz. El problema nunca son las emociones, el problema es nuestra interpretación de las mismas y como las gestionamos. ¿Por qué comúnmente se conocen como emociones positivas o negativas? ¿Por qué nos escondemos cuando lloramos? ¿Por qué nos cuesta decir que tenemos miedo? ¿Sabemos qué hacer con ellas cuando aparecen?

Es importante poder sostener la emoción y aceptarla cuando aparece. Poder decirnos sin ningún tipo de juicio de valor “sí estoy triste, siento la tristeza y la acepto”. Tal y como hemos dicho, la emoción por sí sola no es mala, más bien, lo que nos hiere son nuestros prejuicios hacia dicha emoción. Por ello, que te parece hacer un pequeño ejercicio cuando las sientas:

  1. Respira tranquilamente y detecta dónde la sientes. ¿En qué parte del cuerpo? ¿De qué manera?
  2. Identifica el nombre de la emoción ¿Hablamos de tristeza? ¿Frustración? ¿Rabia? ¿Miedo? ¿Es autentica o está tapando otra emoción que nos gusta aún menos? Por ejemplo, muchas personas conectan antes con la rabia que con la tristeza, por lo que confunden una con la otra. Asimismo, existen personas que “nunca se enfadan” por lo que su manera de manifestar la rabia es a partir de la tristeza.
  3. Estate atento al mensaje que te quiere dar ¿Qué te está diciendo esta emoción? ¿Qué necesita? ¿De qué manera puedes sostenerla?
  4. Acéptala como una respuesta ante determinada situación y determinado momento.

Por lo tanto, y a modo de conclusión, hemos de empezar a mirar con más amor a estas emociones etiquetadas de negativas. Hemos de empezar a quitar esa connotación y acogerlas como una respuesta sana y adaptativa.

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