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El estrés y los malestares físicos

 En los últimos años, han aumentado los estudios acerca de la relación existente entre el estrés y la aparición o mantenimiento de malestares físicos. Tal y como introducíamos en el artículo del estrés, se observa un mecanismo de respuesta en el organismo de las personas que pasa por tres etapas. Cada una de estas etapas, se caracteriza por un tipo de cambios y de consecuencias, especialmente, debido a la respuesta del Sistema Nervioso y del Sistema Endocrino.

  • El Sistema Nervioso Autónomo responde de manera casi inmediata y automática ante las demandas del medio. Este sistema está estructurado en dos ramas, el Simpático encargado de la activación y el Parasimpático encargado de las respuestas de relajación. Ante una situación de estrés, el sistema simpático se activa potenciando una mayor liberación de adrenalina y noradrenalina. Entre las sensaciones derivadas del aumento de estas sustancias en el organismo se encuentra la opresión en el pecho, el aumento de la tensión arterial, la taquicardia o la sudoración, entre otras.
  • El Sistema Endocrino actúa de manera más lenta, generando cambios más duraderos en el organismo. En este sentido, su función se encuentra en aquellas situaciones en las que existe una sobredemanda, habiéndose prolongado el malestar durante un tiempo considerable. Dentro de las respuestas generadas por este sistema se encuentra la liberación de glucocorticoides, como el cortisol, que tienen una función de preparar al organismo para soportar el estrés. En este sentido, se producen cambios importantes para el organismo como una menor actividad del sistema inmunológico, un aumento de la irritación gástrica, el desarrollo de sentimientos asociados a la depresión, etc. Asimismo, se produce una mayor liberación de vasopresina con el objetivo de aumentar la retención de líquido lo que genera un mayor riesgo de hipertensión arterial. Por otro lado, también se ha observado una menor liberación de hormonas sexuales, de crecimiento o de la secreción de insulina.

Estos efectos derivados del agotamiento o de la sobredemanda acaban perjudicando al organismo a nivel físico, debido a la debilidad del mismo, y produciendo síntomas de difícil explicación médica. Este hecho produce en la persona que lo padece se sienta más confusa, desencadenando más síntomas de ansiedad y bajo estado de ánimo y, por lo tanto, un estado más estresante.

Es importante destacar que el dolor o los malestares físicos relacionados con el estrés no aparecen en un momento concreto, sino que el inicio de éste es difícil de determinar. Normalmente, tienen un curso progresivo y enmascarado, lo que dificulta poder establecer una relación causal.

Por otro lado, hemos de tener en cuenta que cada persona, presenta una historia distinta, por lo que no tiene sentido generalizar una única causa. Existen factores de tipo biológico, genético, biográfico y psicológico que afectan e influyen en mayor o menor medida según cada caso y persona. Estos factores ayudan a explicar la diversidad de respuestas y de cuadros que surgen después de un mismo hecho estresante o vital en las personas.

Cristina Garcia