Menú principal
TwitterFacebookLinkedIn
628.546.791
633.402.018
635.676.515
info@centrepip.com

628.546.791 - 633.402.018 - 635.676.515 - info@centrepip.com

Català - Español

Las fobias

Dentro de los trastornos de ansiedad que estamos comentando en estos artículos, posiblemente las fobias son uno de los más conocidos y extendido. En sí, es un fenómeno bastante común entre la población, aunque la incapacidad que produce es limitada. Una definición casera de fobia, vendría a ser un miedo desproporcionado a una situación u objeto, pudiendosé presentar o no un ataque de pánico[i]. Según el DSM – IV, para poder diagnosticar este trastorno es necesario:

  1. Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos
  2. La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada.
  3. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional.
  4. La(s) situación(es) fóbica(s) se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar.
  5. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por la(s) situación(es) temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.
  6. En los menores de 18 años la duración de estos síntomas debe haber sido de 6 meses como mínimo.
  7. La ansiedad, las crisis de angustia o los comportamientos de evitación fóbica asociados a objetos o situaciones específicos no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, por ejemplo, un trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., miedo a la suciedad en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con un acontecimiento altamente estresante), trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de ir a la escuela), fobia social (p. ej., evitación de situaciones sociales por miedo a que resulten embarazosas), trastorno de angustia con agorafobia, o agorafobia sin historia de trastorno de angustia.

Tal y como puede observarse, el factor básico en este diagnóstico es el miedo y la ansiedad valoradas como excesivas o irracionales que nos hacen tener respuestas de ansiedad e, incluso, realizar conductas para evitar estas situaciones. Se ha de tener en cuenta, que es necesario que la fobia interfiera en la vida de la persona, es decir, una persona puede tener fobia a las serpientes, pero al vivir en una ciudad, como Madrid o Barcelona, no tiene oportunidad de manifestar este miedo y por tanto, no se consideraría fobia. Este hecho, repercute en considerar a las fobias como el trastorno menos incapacitante, ya que no siempre uno se encuentra ante la situación que la desencadenaría.

Por otro lado, las causas o detonantes de los miedos se han clasificado dentro de diferentes tipos: animal, ambiental, sangre-inyecciones-daño, situacional (aviones, ascensores, recintos cerrados,…) y Otros tipos

De entre  todas ellas, el subtipo de sangre-inyecciones-daño necesita una aclaración ya que su respuesta de ansiedad es diferente a las otras situaciones. Es conocido por muchos que hay personas que ante la sangre, propia o ajena, se desmayan. Teniendo en cuenta, que la ansiedad es una respuesta del  sistema autónomo simpático y, por tanto, una respuesta de activación, este desmayo no es una respuesta típica. En la fobia a la sangre-inyecciones-daño, lo que sucede es una respuesta bifásica que se divide en un primer momento por un incremento de la presión sanguínea y la tasa cardiaca; y, seguidamente, un rápido descenso de estos parámetros como respuesta vasovagal a esa situación, lo que produce el desmayo o la sensación de mareo.

En estos casos, existe una técnica específica de tensión aplicada por Öst que se basa en tensar los músculos lo máximo que se pueda. Con ello, se consigue evitar la bajada de presión arterial y de la tasa cardíaca debido a que se está realizando una actividad contraria.

 Para acabar, es necesario recordar que al igual, que en la gran mayoría de trastornos de ansiedad, el tratamiento básico para la fobia  parte de la idea de enfrentarse al miedo. En este sentido, en las fobias también se han de realizar exposiciones de menor a mayor grado para poder superar este miedo desproporcionado sin necesidad de utilizar conductas de evitación. Es importante, destacar que en la ansiedad nuestra interpretación catastrófica de lo que sucede o lo que podría suceder es la que activa el proceso de alarma. Por ello, es necesario el trabajo conjunto de crear nuevas experiencias de afrontamiento y modificar nuestras interpretaciones para conseguir un resultado positivo.

Cristina Garcia