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La fobia social

Al margen de las fobias, existe un subtipo diferenciado que presenta unas características propias: la fobia social. Al hablar de fobia social nos referimos a personas que temen la evaluación negativa por parte de los demás, ya sea en una situación concreta (hablar con personas del sexo contrario) o en  la mayoría de situaciones de su vida en las cuales se encuentra fuera de su círculo familiar y de confianza.

Los criterios se parecen mucho a los de la fobia específica pero sobre todo, se matiza el primer punto concretando que el miedo se refiere a situaciones sociales o actuaciones en público. En sí, el principal temor que sufren las personas que presentan fobia social es el hecho de actuar de manera vergonzosa o humillante ante los demás.

  1. Temor acusado y persistente por una o más SITUACIONES SOCIALES o actuaciones en PÚBLICO. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso.
  2. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación.
  3. El individuo reconoce que este temor es excesivo o irracional.
  4. Las situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos.
  5. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.
  6. En los individuos menores de 18 años la duración del cuadro sintomático debe prolongarse como mínimo 6 meses.

Algunas de las situaciones más frecuentes por las que se acude a consulta o en las que se manifiesta un temor mayor son el hecho de hablar en público o interactuar con una persona del sexo contrario. En esas ocasiones pueden sucederse pensamientos negativos que aumenten nuestro estado de ansiedad como los que aparecen a continuación:

“Me voy a poner roja y todos se van a dar cuenta”
“Me quedaré en blanco y los demás empezaran a reírse de mi”
“Seguro que digo alguna cosa indebida y creerán que soy tonto”

Es importante a la hora de realizar un tratamiento en este tipo de fobias, identificar donde reside el origen en el problema de la persona ya que la intervención en cada caso, seguirá caminos diferentes.

  1. Puede ser, que la persona no sabe cómo actuar correctamente realizando conductas que han sido motivo de burla o critica por los demás. En estos casos, es necesario realizar un entrenamiento en habilidades sociales.
  2. En otros casos, los pensamientos negativos son los que limitan a la personas. Sus propias críticas o juicios de valor de sus habilidades o de las opiniones que los demás pueden tener sobre ella misma, son las que potencian este miedo. Ante esta problemática, el principal foco se situaría en estos pensamientos negativos.

Aun así, al igual que en todas las fobias o miedos, uno de los aspectos más relevantes para el tratamiento es la exposición ante ellos mismos. Por lo que, a pesar de centrarse en aspectos más concretos,  la exposición gradual y progresiva es un elemento básico en este tipo de intervenciones.

Para acabar, no hemos de olvidar, que nuestra propia experiencia ante las situaciones temidas permite cambiar nuestras propias percepciones y disminuir nuestro propio miedo. Por lo tanto, se ha de potenciar el hecho de aumentar las situaciones de afrontamiento que hayan finalizado con sensaciones positivas, para contrarrestar el efecto de las situaciones negativas.

Cristina Garcia