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Català - Español

¿Podemos vencer el miedo a hablar en público?

Generalmente hay un número considerable de gente que presenta miedo a la hora de hablar en público. Mostrar un cierto grado de ansiedad es normal e incluso puede ser bastante útil en ciertos momentos, ya que ayuda a prepararse para afrontar la situación. El problema aparece en el momento que la ansiedad se intensifica hasta el punto de llegar a bloquear la capacidad de actuación de la persona que expone. La sintomatología más habitual que suelen experimentar son:

  • Dificultades al respirar
  • Temblores
  • Sudoración de las manos
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Más de un lapsus
  • Molestias gástricas
  • Voz inestable
  • Pérdida de concentración
  • Tensión muscular
  • Vértigo

Esta sintomatología mencionada suele venir acompañada de algunos miedos y angustias. Los miedos más habituales son:

  • Miedo a ser evaluado o juzgado por los demás
  • Miedo al fracaso
  • Miedo a que el discurso no tenga interés para la gente del público

 Todas estas manifestaciones fisiológicas y miedos vienen provocadas por los pensamientos negativos que muestran algunas personas ante estas situaciones. Estos pensamientos suelen ser:

 a) Evalúo negativamente la situación de hablar: Odio expresarme en voz alta. Es horrible hablar…

b) Generalización de las situaciones anteriores de fracaso: Recuerdo la primera vez que hablé en público “Que mal lo pasé”. Ahora será igual. No lo superaré nunca. Estoy cogiendo miedo incluso para ir a escuchar una conferencia.

c) Realizo una valoración negativa de mí mismo, retrayendo mi baja capacidad para hacerlo: No sabré hacerlo nunca. No soy capaz de hablar. Otras sirven para hacer esto, en cambio yo no he nacido con esta facilidad.

d) Evitación o voluntad de escapar de la situación estresante: Deseo que termine. Iré más rápido para acabar pronto. Quiero desaparecer.

e) Obsesión por las reacciones fisiológicas o psicosomáticas: Me estoy poniendo nervioso y los demás se darán cuenta. Seguro que el público ve cómo me tiemblan las piernas…

f) Sometimiento a las etiquetas que el entorno social pone: Siempre he sido considerado inútil para expresar bien mis ideas.

g) Anticipación de consecuencias desfavorables y negativas, antes de realizar la tarea de hablar en público: Se reirán de mí. Pensarán que sólo digo tonterías. Lo que explico es muy obvio…

h) Utilización de comparaciones destructivas: No llegaré nunca a hablar como ella.

i) Sobreresponsabilización de errores de otros: No me fue bien porque se escuchaba muy mal debido a que el sonido del ordenador no funcionaba.

¿Qué aspectos pueden ayudar a canalizar la ansiedad?

Cambiar la percepción en relación a los oyentes

Cuando se tiene este miedo, se tiende a percibir a las personas del público como el enemigo o como jueces que pretenden cuestionar o evaluar a la persona que expone. Para reducir la ansiedad hay que modificar esta percepción, es decir, el público puede considerarse como personas que están interesadas en el tema tratado y que buscan aprender o adquirir nuevos conocimientos que les pueda ser de utilidad.

Cambiar los pensamientos negativos por positivos

Algunas oraciones como: no lo conseguiré, no puedo hacerlo… se deben hacer frente y modificarlas por expresiones como: soy capaz, lo conseguiré, si los demás lo han hecho yo también puedo hacerlo …

Realizar proyecciones mentales visualizando la situación

Utilizar visualizaciones mentales puede ayudar a cambiar ciertos pensamientos negativos. Lo que se pretende conseguir es poder dominar la conducta de hablar en público cogiendo una postura más segura. En este aspecto, uno puede hacer el ejercicio imaginándose la sala, el público donde expondrá pero adquiriendo una percepción positiva de la situación.

Iniciar conversación con la gente del público antes de comenzar la presentación

Los primeros minutos de una exposición son los más importantes ya que el público está más receptivo para captar una primera impresión. Con el fin de evitar los nervios en los primeros minutos, es recomendable tratar de establecer algún tipo de conversación banal con la gente del público. De esta manera, dará más tranquilidad al ponente.

Buscar la mirada de una persona que te genere confianza y tranquilidad

Una estrategia que puede ser muy útil es buscar los ojos de una persona que te genere confianza o tranquilidad.

Una vez localizadas estas personas, podrán ser puntos de referencia cuando se necesite una mayor seguridad.

Tener un guión sobre la presentación

Una buena preparación del tema a exponer puede dar más seguridad. La memorización delFobia-social discurso no es útil ya que un mínimo olvido puede generar altos niveles de ansiedad. Lo que sí es recomendable es prepararse bien la estructura del que se dirá. Exponer ejemplos atrae mucho más la atención del público.

Ensayo previo a la exposición 

La práctica es muy importante para reducir la ansiedad. Cuando se tiene el dominio del tema a exponer y la estructura a seguir durante la exposición, la seguridad mejora y el miedo se reduce. Por este motivo, es preciso que haya una preparación previa con personas de confianza (familia, amigos…).

Ejercicios de relajación

Los ejercicios de relajación son de gran utilidad. Practicando con una respiración fuerte y pausada (llenando los pulmones y expulsando poco a poco) o realizando ejercicios de relajación muscular (presionando algunas partes del propio cuerpo – cerrar con fuerza los puños, tensar los brazos…) ayudan a disminuir el estrés.

Recoger información sobre el público

Tener información sobre el público reduce la ansiedad ya que el desconocimiento o el hecho de no tener el control total de la situación puede ser un factor generador de la ansiedad. Cuando más información se tenga del tipo de público al que debes dirigirte, mejor preparación habrá.

Resumiendo lo comentado anteriormente, la capacidad de hablar en público tiene todo el mundo aunque hay gente que muestra más facilidad que otros. Aún así, con la práctica se aprende.

Por otra parte, es necesario detectar y analizar los aspectos a mejorar y que la persona tome conciencia de estos aspectos. Una vez identificados por la propia persona, se pueden mejorar.

Por último, hay que tener presente que querer evitar las situaciones de hablar en público puede suponer una dificultad que cada vez vaya a más, en cambio, afrontarlas ayuda a superarlas.

Anna Canals