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Los miedos infantiles ¿Normal o patológico?

“Mamá, no apagues la luz”, “¡Ay!, hay una araña”…  Son ejemplo de frases que utilizan los niños con bastante frecuencia. Ellos, al igual que los adultos, también pueden sufrir fobias aunque en la mayoría de casos no llega a desarrollarse un cuadro clínico, siendo por tanto simplemente miedos evolutivos normales.  Según determinados estudios, aproximadamente el 43% de los niños de 6 a 12 años presenten cuadros subclínicos, es decir, no cumplen los criterios necesarios para una fobia.

 La tipología de los miedos suele ser diferentes según la edad del niño ya que el propio desarrollo evolutivo influye en su aparición. En este sentido, están relacionados  tanto con su nivel de desarrollo cognitivo como con el contexto en el que vive. Es decir, en cada cultura existen determinados estímulos con una mayor predisposición para el desarrollo de miedos.

  En la siguiente tabla, se muestra una guía de los miedos típicos a cada edad.

Edad

Miedo a…

1 año

Perdida de soporte, ruidos fuertes y extraños

2 años

Animales y oscuridad

4 años

Separación de los padres, animales, oscuridad, ruidos fuertes

5 años

Daño físico

6 años

Seres sobrenaturales, daño físico, tormentas, oscuridad,estar solo, separación de los padres

9 – 12 años

Fracaso en el rendimiento escolar, daño físico, aspecto físico,tormentas, muerte y oscuridad

13 – 18 años

Relaciones personales, valoración de los demás(inicio fobia social)

Se ha de tener especial cuidado con la evolución de los miedos sociales que surgen a partir de la adolescencia, puesto que tienen una mayor probabilidad de establecerse también en la vida adulta. Además, en esta edad suele iniciarse los problemas de fobia social ya que es una etapa vital donde las valoraciones externas tienen una gran importancia.

 En la mayoría de casos, al tratarse de miedos evolutivos su superación se consigue de manera espontanea o con una participación mínima de los padres. Aun así, en aquellos casos en los que el malestar generado sea muy importante, afectando en la rutina diaria puede ser importante acudir a un especialista.

Para acabar, hemos de tener en cuenta que factores como la actitud positiva y la valoración de los logros por parte de los padres, puede resultar muy beneficiosa. En estos casos, las felicitaciones y los ánimos facilitan el afrontamiento gradual de los miedos.