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La magia de la fantasía

Por todos es sabido que la fantasía es una característica natural de los niños. Es a partir de los 2 años y medio cuando aparece esta cualidad en los niños y niñas y entre los 3 y los 6 años que se encuentra en su máximo esplendor. Esta fantasía es la que permite que puedan tener un pensamiento mágico donde todo es posible: la existencia de los Reyes Magos de Oriente, El Ratoncito Pérez, los monstruos…, moviéndose a menudo su mente entre lo imaginario y lo real, en especial a través de sus juegos. Hay niños que incluso llegan a crear un amigo invisible que los acompaña en su juego y en el día a día.

FantasiaLa imaginación y la creatividad forman parte del aprendizaje y el desarrollo de los niños. La fantasía es para el niño una muy buena manera de aprender ya que a través de la imaginación puede crear situaciones y colocarse dentro de las mismas. Por ejemplo, se puede imaginar que es un doctor que cura a los demás, un maestro que enseña a otros niños, un padre, una madre, etc, pudiendo vivir muchas situaciones de manera simulada y así comprendiendo mejor la realidad, integrando los aprendizajes y las experiencias de su día a día. Además les permite experimentar con posibilidades nuevas y diferentes ante las situaciones.

Una buena manera de que los niños puedan comprender muchas de las cosas que los rodean es a través de los cuentos. Los niños con los cuentos entran en un mundo imaginario y con ellos se pueden trabajar varios aspectos como puede ser la prevención de los abusos sexuales, la comprensión de una enfermedad, cambios en la familia como la llegada de un hermano, etc. Además, los cuentos siempre son una buena excusa para pasar tiempo con las personas que aman.

La creatividad, además, es un recurso muy útil a la larga ya que evita que nos rindamos a las dificultades de la vida, ayudando a encontrar soluciones inesperadas y originales. Maneras para potenciarla pueden ser:

  • Dar espacio y tiempo a los niños para que jueguen, que canten, que experimenten, para que sean ellos mismos sin límites de ningún tipo, más allá de los necesarios para preservar su seguridad. Lo ideal es que puedan tener un espacio donde no pase nada si se ensucian, si desordenan, etc.
  • Prestar atención a sus ideas y escucharlas, no reírse de ellas aunque nos parezcan graciosas o absurdas. Hacer que el niño perciba que lo que ha hecho tiene valor y nosotros así lo vemos.
  • No dirigir sus juegos, que sean ellos los que lo hagan. Tan sólo intervenir cuando ellos nos lo pidan pero más como guía que como directores del juego.
  • Proporcionar materiales para que puedan fantasear: disfraces, figuritas de personas, animales, etc., herramientas para el juego simbólico: kit de médico, platillos, tazas, etc. También se pueden usar cosas que tengamos por casa como cajas, rollos de papel higiénico, envases, etc., animándoles a que hagan un uso original de los mismos.
  • Proporcionar nuevas experiencias como ir a la montaña, a algún espectáculo que hagan en la localidad donde se vive, lugares nuevos donde nunca había estado, etc.

Por último, la fantasía y la imaginación son un muy buen recurso para trabajar situaciones traumáticas, pesadillas, problemas emocionales, dificultades con los compañeros, etc. A través de su pensamiento mágico se pueden convertir en personas todopoderosas que pueden hacer frente a cualquier dificultad, llegando a convencerse a sí mismos de que disponen de estos poderes para conseguirlo. Es por ello que, a menudo, dentro de la terapia con niños se usan estos recursos para ayudarles a superar sus dificultades, junto con el juego, que es el medio a través del que mejor se pueden expresar y que les ayuda a comprender mejor sus experiencias.
Por lo tanto, ayudemos desde casa a los niños a desarrollarlas!

Para más información pueden escribir a: info@centrepip.com