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¿Cuándo podemos sospechar que un niño tiene TDAH?

El trastorno de déficit de atención (TDAH) es uno de los trastornos infantiles que más preocupan a los padres por la repercusión que tiene en el rendimiento escolar y en el funcionamiento diario. Para poder realizar un diagnóstico correcto, los profesionales requerimos de información del desarrollo general del niño. Es decir, la información sobre cómo ha ido creciendo el niño, el logro de las diferentes hitos evolutivos, … Todo ello, junto con las pruebas apropiadas permitirá diferenciar el TDAH de otras dificultades con las que puede compartir parte de la sintomatología.

A continuación, os presentamos un listado con indicadores del TDAH que pueden aparecer a lo largo de todo el desarrollo. Es importante tener en cuenta, que estas señales simplemente ayudan a cumplimentar el diagnóstico, sin ser determinantes en ningún momento.

En relación a los bebés y los primeros años de vida, encontramos:

  • Temperamento difícil, es decir, lloran con facilidad, son difíciles de consolar, …
  • Problemas con la alimentación y con el sueño
  • Dificultades para adaptarse a situaciones nuevas ya estímulos inesperados. Este hecho provoca reacciones desproporcionadas en estas situaciones.
  • Nivel de activación excesivo
  • Torpeza en la coordinación motriz
  • Dificultades en el desarrollo del lenguaje
  • Facilidad para sufrir accidentes o lesiones como consecuencia de los movimientos excesivos

Por otra parte, en la etapa de preescolar e infantil destacan:

  • Un nivel elevado de actividad y de inquietud motora, la cual es independiente del contexto. Por ejemplo, la actividad y movimientos que realizan son iguales a la clase que cuando juegan en el patio.
  • Dificultad para la adquisión de hábitos de autonomía como vestirse, ir al lababo, … Cuando se hacen un poco más grande, necesitan atención y supervisión continúa para poder cumplir pequeños objetivos
  • Tendencia a desobedecer
  • Juegos inmaduros para su edad
  • Falta de cooperación con las actividades de grupo, realizando juegos individuales o aplicando sus propias normas a los otros juegos
  • Dificultades de relación entre padres e hijos
  • Persistencia con las demandas que realizan, observándose una baja tolerancia a la frustración. Como consecuencia, tienen una tendencia a enfadarse fácilmente y manifestar pataletas

Durante la etapa escolar se observan los siguientes indicadores:

  • Problemas de atención selectiva y / o sostenida. La distracción durante las horas de clase son muy frecuentes.
  • Bajo rendimiento académico y dificultades para responder a las exigencias de los aprendizajes
  • Dificultad para seguir las normas
  • Dificultad para aprender de la experiencia, volviendo a repetir los mismos errores y acciones
  • Les cuesta evaluar las consecuencias de sus actos, de modo que aparentan tener poca conciencia de la peligrosidad
  • Posibles problemas emocionales como baja autoestima, como consecuencia de los reproches constantes y los resultados negativos
  • Dificultad para adquirir hábitos de higiene y académicos
  • Los deberes y las tareas se presentan sucias y descuidadas
  • Pierde y olvida objetos importantes como material escolar o prendas de ropa

Hay que tener en cuenta, que todas estas señales mencionadas no son exclusivas del TDAH. Por este motivo, es necesario realizar una evaluación cuidadosa y con pruebas estandarizadas para poder llegar a un diagnóstico lo más fiable posible. Sin embargo, la presencia o no de algunos de estos ítems puede facilitar la discriminación del TDAH frente a otros tipos de dificultades.

Cristina Garcia