Menú principal
TwitterFacebookLinkedIn
628.546.791
633.402.018
635.676.515
info@centrepip.com

628.546.791 - 633.402.018 - 635.676.515 - info@centrepip.com

Català - Español

Mi hijo tiene TDAH… ¿Qué he de hacer?

Según el caso y el camino tomado, el proceso diagnóstico de un niño o adolescente puede llevar un tiempo más o menos largo. En este sentido, una vez que obtienes la respuesta “a su hijo presenta TDAH”, los padres se encuentran en un mar de dudas sobre cómo ayudar a su hijo.

¿Cuál es la mejor intervención?

Las intervenciones multidisciplinar, en las que se interviene de manera global y coordinada, son aquellas que han obtenido un mejor resultado. En este sentido, hay que tener en cuenta 3 elementos importantes: 

  • Reeducación psicopedagógica
  • Escuela: Todos los profesionales deben conocer el diagnóstico y realizar las adaptaciones necesarias y puntuales adecuadas.
  • Medicación

¿Qué puedo hacer yo desde casa?

  • Simplificar las normas y reglas de la casa. El niño debe ser consciente de cuáles son estas normas de modo que sepa que es lo que se espera y qué consecuencias hay.
  • Hay que asegurarse de que las instrucciones y las normas sean comprendidas.
  • Las instrucciones y las respuestas verbales de los adultos deben ser breves, precisas y concretas. No son eficaces las amenazas verbales continuadas o las discusiones permanentes.
  • Cuando se reprueba una conducta, es adecuado hacerlo desde una perspectiva constructiva. Por ejemplo, en lugar de decir “No me llames”, se puede decir “Me gustaría poder seguir hablando del tema cuando me hables sin llamar”. Una vez que realiza la comportamiento que se le ha pedido, es importante valorarle positivamente.
  • La respuesta ante las conductas inapropiadas debe ser proporcional a la infracción. Puede ser útil tomarse unos instantes para valorar la situación y pensar la consecuencia adecuada.
  • Potenciar los premios frente a los castigos.
    • Es necesario que los premios sean inmediatos y frecuentes, pero sin llegar a aburrir al niño. Es importante tener en cuenta que los refuerzos no deben ser exclusivamente materiales, sino que los niños valoran de manera positiva los reforzadores sociales como puede ser pasa un rato agradable, hacer alguna actividad o, simplemente, que le digan que lo ha hecho bien.
    • Los castigos deben tener una duración limitada, no es útil prolongarlos sistemáticamente ya que son difíciles de cumplir y crean sentimientos de angustia en el niño.
  • Establecer una rutina en casa estable, pero que permita cierta flexibilidad por imprevistos. Es importante tener unos horarios para comer, dormir, hacer los deberes, jugar, etc. Aunque al principio los niños pueden quejarse, si los padres continúan constantes, los hijos se adaptarán y cogerán seguridad y confianza. Además, esta rutina, aumentará la probabilidad de mecanizar los procesos disminuyendo los descuidos puntuales.
  • Los adultos deben estar atentos y discriminar las señales de cuando es posible una pataleta, desobediencia, conducta rebelde, etc. De esta manera, será más fácil controlarlo y alejarlo del conflicto.
  • Cuando el niño realiza una tarea nueva que ha de aprender, hay que darle tiempo y espacio para que lo aprenda paso a paso. Es útil ensayarlo o enseñarle cómo se hace previamente, así como guiarlo con instrucciones verbales durante su actuación. Poco a poco, todas estas ayudas se irán retirando hasta que lo realice de manera autónoma.
  • Para favorecer la autoestima, es recomendable comenzar a trabajar tareas fáciles y sencillas que pueda alcanzar favorablemente.
  • Es básico que los adultos adopten una punto de vista positivo hacia las relaciones con los niños. Es recomendable fijarse en las habilidades y cualidades positivas en lugar de insistir y recalcar el comportamiento perturbador.
  • Es importante tener en cuenta que los niños aprenden de lo que observan, de modo que hay que ser coherente con las exigencias y demandas que se hacen sobre ellos.

  Cristina Garcia