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No puedo parar, los tics pueden conmigo

Quieres parar de hacer esto? No ves que molestas a los compañeros? Me interfieres constantemente! Para ya! Eres un maleducado!

Muchas veces los niños con síndrome de la Tourette se encuentran con estas situaciones día tras día. Situaciones que les interfieren tanto a nivel social como en sus aprendizajes.

Entendemos por Síndrome de Gilles de la Tourette (ST) una disfunción del sistema neurológico que tiene un origen genético detrás. Según la clasificación del DSM-IV la sintomatología principal es la presencia de tics motores múltiples y uno o más tics vocales. Aparece en la infancia y la adolescencia y se considera “Síndrome” cuando el mantenimiento de los tics cursa un periodo de más de un año. Los tics pueden variar en su intensidad, frecuencia y localización, así como mantenerse o reaparecer durante toda la vida. Se pueden presentar solos o pueden venir acompañados de otros trastornos, como por ejemplo, el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), entre otros.

Se presenta con un amplio abanico de tics motores, desde más simples (parpadear, hacer muecas, oler objetos, poner los ojos en blanco, carraspear la garganta …) a más complejas (aplaudir, lanzar cosas, besar, tocar a otras personas, tocar las partes íntimas de los demás, …) Además, los tics también pueden ser vocales: ladrar, hacer ruidos con la boca, tartamudeo, decir palabras o frases sin sentido, ecolalias (decir palabras o frases de manera repetitiva) y coprolalia (decir palabrotas de manera descontextualizada).

Estas situaciones hacen que se sientan inseguros, que acaben desarrollando ansiedad e touretteincluso un cuadro depresivo. Sienten que en la escuela no los entienden, reciben el rechazo constante de algunos maestros y compañeros. A pesar de ser niños con altas capacidades intelectuales muestran dificultades en los aprendizajes como consecuencia de las dificultades para concentrarse, entendiendo que los tics impiden que mantengan la atención ante una tarea o a la hora de realizar los ejercicios a mano . Todos ellos son conscientes de las consecuencias que pueden causar dentro del ámbito escolar y que a veces pueden llegar a ser disruptivos. Por este motivo muchos deciden abandonar la escuela.

Es importante que la escuela tome conciencia de las dificultades que muestran y sepan utilizar las estrategias necesarias para que el niño / a con síndrome se sienta cómodo en la escuela.

Antes de poder intervenir, la escuela debe entender la naturaleza del problema y valorar las dificultades del niño / a. Primero observar el niño / a, registrar en qué momentos manifiesta con mayor intensidad los tics y realizar un plan de intervención. Es importante dirigirse a él / a con tono positivo vigilando el tono de voz. Muchos de estos niños desencadenan frustración, rabia ante el hecho de no poderse contener. Por este motivo, se debe intentar redirigir la rabia contra aquellas cosas que no sean peligrosas, quitarle importancia a los tics y desviar la atención del niño / a, un buen ejemplo de esto podría ser hacerlo ir a buscar hojas a otra clase  evitando de esta manera, la producción constante de los tics.

Es importante considerar la colocación de estos niños dentro del aula. Asignarlos justo al lado de la puerta es una buena manera de tranquilizarlos, teniendo en cuenta que ante la manifestación repetida de tics tienen la necesidad  para evitar la angustia que les genera poder interferir en las explicaciones del maestro. Otro aspecto a considerar es valorar qué compañeros poner a su alrededor en función de a quién pueda interferirle menos.

En relación a los aprendizajes, debido a las dificultades que suelen mostrar para concentrarse o para escribir, es importante no penalizar la caligrafía y en caso necesario ofrecer la oportunidad de utilizar el ordenador.  A nivel de concentración, fragmentar las tareas escolares y dar más tiempo para hacer los ejercicios. A la hora de hacer los exámenes sería recomendable realizarlos fuera del aula.

En resumen, es importante que tanto los maestros como los compañeros de un niño / a con el Síndrome de Tourette conozcan el origen y las consecuencias y actuar con él / con normalidad, intentando ignorar o minimizar la importancia de los tics ya que cuanto más importancia se le dé, más intensos serán y más angustia mostrará el niño / a que lo padece.

Anna Canals