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Te han dicho que tienes una enfermedad crónica, ¿y ahora qué?

Te han dicho que tienes una enfermedad crónica, ¿y ahora qué?

Cuando te informan que tienes una enfermedad crónica, para toda la vida, puedes experimentar un coctel de emociones y sensaciones difícil de catalogar. Muchas veces, el proceso de aceptación y asimilación de estas noticias puede ser lento y requerir ayuda de profesionales. Aun así, en Centre PiP queremos indicar algunos de los puntos que pueden aparecer en dichas situaciones con el fin de normalizar estas vivencias:

  1. El duelo: primero de todo hay que saber cómo superarlo. Aunque normalmente asociamos el duelo a las muertes o rupturas, cuando te informan que tienes una enfermedad crónica, has de enfrentarte a la pérdida de una parte de tu vida anterior. Desde el día D, las cosas cambian para ti, tienes una etiqueta que te acompaña y que puede afectarte más o menos en función del diagnóstico, el pronóstico, las consecuencias a largo plazo, tu momento vital, etc. Por lo tanto, es frecuente que durante los primeros días, semanas y meses experimentes las diferentes fases del duelo: shock, negación, rabia, depresión y aceptación.
  2. Miles de preguntas y/o dudas son frecuentes en estos momentos. Todo ello no hace más que aumentar tu nerviosismo y ansiedad pero aun así no puedes pararlo. Parece que los engranajes de tu cerebro funcionan a mil por hora y de una pregunta saltan a otra. En estas situaciones es importante que las anotes y las compartas con los profesionales que correspondan y tus familiares. Puede ayudarte clasificar las preguntas según temáticas para saber quién sería la persona que mejor te podría ayudar a resolver aquella duda. Aun así, ten en cuenta que existen preguntas en las que la respuesta puede ser un “No lo sé”, “Se verá con el tiempo”,… A pesar de la frustración que te creen estas respuestas, forman parte de las opciones válidas.
  3. Quererlo saberlo todo, ¡YA! Ligado con el punto anterior, igual que tienes muchas dudas, quieres aprender todo lo que tengas que saber desde el minuto 0. No obstante, en la mayoría de enfermedades eso no es posible. Requieren tiempo e ir asimilando la información poco a poco. Márcate objetivos realistas en cuanto al aprendizaje y prioriza aquello que es más básico para ti y tu día a día. Con el paso del tiempo, irás ampliando la información pero intentar abarcarlo todo desde el primer momento solo generará frustración y decepción. ¡Ten paciencia!
  4. Sentimientos de injusticia o culpa pueden estar presentes. Ejemplos como “Me pasa a mí que me cuido más que otras personas”, “Si no hubiera fumado,…” son frecuentes en estas situaciones. Incluso puedes oscilar de uno al otro casi de forma automática. Permítete vivenciar estos sentimientos, reconoce las emociones de miedo, rabia o tristeza que pueden acompañarte y exprésalas cómo mejor sepas. Protesta, escribe, dibuja, llora,… Cualquier emoción y pensamiento que tengas son válidos y, por lo tanto, has de poder expresarlos de alguna manera. Ten en cuenta que por un primer momento tienes mucho que asimilar, por lo que puede ser liberador, sacar y expresar todo aquello que te reconcome.
  5. Sensación de pérdida de control de tu vida. Es frecuente pensar que ahora existe otro FACTOR (en mayúsculas) que determinará tu vida. No obstante, no vamos a negar que existe un nuevo elemento a tener en cuenta, sin embargo, tú siempre eres el que decide qué hacer en cada momento. No se trata de un libre albedrio, sino de poder aprovechar tus recursos y capacidades para conseguir o acercarte a tus metas. Marcarte tus objetivos, visualiza cómo los puedes conseguir y ves a por ellos. Quizás algunos tengas que modificarlos o aplazarlos por un tiempo y eso puede doler, pero no se trata de desterrarlos para siempre.
  6. Fantasías de curación y/o búsqueda de alternativas. Asimilar la condición de tener una enfermedad crónica es duro. Por ello, es frecuente fantasear con una solución mágica y/o buscar fuera de los protocolos establecidos. Sin embargo, una enfermedad crónica es aquella en la que (a día de hoy) no han encontrado una cura y no desaparece por si sola. Por ello mismo, procura no engañarte a ti mismo y duda de aquellos que te planteen lo contrario. Sigue las indicaciones de los profesionales médicos y, especialmente, ten presente que tu actitud y cómo te cuides va a marcar que tu enfermedad pase a ser o no el centro de tu vida. Asimismo, recuerda que no “Eres X” sino que “Tienes x”, evita que la etiqueta determine quién eres a partir de hoy.

Si te encuentras en esta situación y/o conoces a alguien que la esté viviendo y necesite orientación, puede consultar con nuestros psicólogos en info@centrepip.com

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