Prevención en el abuso de sustancias

Prevención en el abuso de sustancias

Es un hecho que la adolescencia es una etapa más propensa a iniciarse en el abuso de sustancias. Estas edades se caracterizan por una búsqueda de nuevas sensaciones y un comportamiento más impulsivo que, a veces, los puede llevar a actuar sin considerar las consecuencias de sus actos. A todo esto, se le suman varios factores como puede ser la facilidad acceder a determinadas sustancias, la presión por parte del grupo de iguales, las inseguridades, la necesidad de evadirse, etc.

Factores de riesgo en el abuso de sustancias:

Hay una serie de factores que hacen que haya más riesgo de que nuestro hijo o hija consuma y/o abuse de determinadas sustancias. Son los siguientes:

  • Antecedentes familiares de abuso de sustancias: el hecho de tener algún familiar con adicción o abuso aumenta el riesgo, en especial si son los padres, ya que ejercen como modelos para los menores.
  • Presencia de trastornos mentales o del comportamiento como pueden ser la depresión, la ansiedad o el TDAH. Estas condiciones pueden ser facilitadoras del abuso ya sea por sus características como para intentar calmar la sintomatología.
  • Comportamiento impulsivo o baja percepción del riesgo hace más fácil que actúen sin pensar en las consecuencias.
  • Haber sufrido algún hecho traumático o una situación vital estresante como haber sido víctima de abusos, sufrir algún accidente, una muerte próxima e inesperada, situaciones familiares complicadas, etc. Ante estas situaciones, la juventud puede intentar tapar el malestar que sienten y/o evadirse a partir del consumo de sustancias.
  • Baja autoestima y/o sentimientos de rechazo social.

¿Cómo lo podemos prevenir desde casa?

A pesar de los factores de riesgo antes indicados, como padres y madres podemos actuar como factores protectores para prevenir el consumo y/o abuso de sustancias de la siguiente manera:

  • Proporcionando información: Es importante que los hijos e hijas tengan información sobre las drogas, sus efectos y los peligros asociados. Tanto si es un consumo puntual como de forma mantenida, los peligros son una realidad, de manera que hay que poder hablar en confianza, sin que sea un tema “tabú” pues ayuda a que puedan resolver dudas que tengan y saciar su curiosidad. Hay páginas como la de energy control que se pueden consultar con ellos y ellas y que proporcionan mucha información al respecto.
  • Generando un ambiente de confianza y buenas relaciones familiares: Un ambiente distendido en casa, con pocas tensiones es un espacio propicio para que los y las adolescentes se atrevan a plantear determinadas cuestiones.
  • Actuando como buenos modelos: Recordar que los padres somos modelos de nuestros hijos e hijas es clave. Si nos ven bebiendo en exceso (aunque sea en situaciones puntuales), fumando hachís o tomando otro tipo de sustancias será más fácil que ellos lo vean como un hecho “normal” y reproduzcan nuestro comportamiento.
  • Fomentando una mentalidad crítica. Hay que enseñar a nuestros jóvenes a pensar por sí mismos/as y no dejarse llevar por el grupo y el ambiente que los rodea. Que se cuestionen los mensajes que reciben los hará dudar ante las informaciones que les lleguen y facilitará que se creen una opinión propia.
  • Enseñando la importancia de saber decir “no”. Enseñar a nuestros hijos a ser asertivos los prevendrá a que se vean inmersos en situaciones y/o realicen conductas que no quieran sólo por el hecho de ceder a la presión que en un momento determinado puede ejercer el grupo de iguales.

¿Y si ya hemos detectado que se da un abuso?

Si sospechamos o tenemos la certeza de que nuestro hijo o hija está abusando de sustancias es importante poder hablar. Si se trata de un hecho puntual desde casa se ha de poder hablar, indagando los motivos que le han llevado al abuso y las consecuencias del mismo. Convendrá que deje claro que desde casa no se tolera el consumo de tóxicos pero que está abiertos ayudarlo/a si lo necesita.

Si el abuso se repite, habrá que buscar ayuda de un especialista de la psicología lo antes posible, antes de que pueda convertirse en un abuso reiterado o, incluso, en una adicción. Finalmente, si ya nos encontramos ante una adicción, puede dirigirse a centros especializados en adicciones y/o en los centros de atención y seguimiento de las drogodependencias (CAS).

Para más información nos podéis consultar en info@centrepip.com

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